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Héroes y superhéroes

Muchas personas abren una revista de historietas o acuden a una sala de cine a mirar una película de ciencia ficción con la sola intención de disfrutar de aventuras emocionantes, mirar escenas espectaculares y ser testigos de las hazañas increíbles de esos seres invulnerables y poderosos: los superhéroes.

No obstante, el género de los superhéroes tiene componentes que rebasan al puro y simple entretenimiento, por lo que ha sido objeto de análisis desde distintos enfoques que dan cuenta de un potencial narrativo en el que se simbolizan y muestran valores morales, problemas sociales, posiciones políticas, intenciones pedagógicas y modelos de identificación individual.

Desde que Superman y Batman aparecieron en los cómics estadounidenses de la década de 1930, se han sucedido cientos de personajes que enfrentan al crimen, a amenazas terrenas o de otros mundos, a villanos con las más variadas intenciones malignas.

Pueden nacer con poderes fantásticos, adquirirlos mediante recursos científicos, o circunstancialmente, y en función de sus destrezas cuentan con antagonistas que nunca pueden ser más fuertes o inteligentes y que, evidentemente, siempre son derrotados.

El denominado “arte secuencial” ha alcanzado un lugar muy importante dentro de la cultura popular y ha marcado a decenas de generaciones de niños y niñas.

Es posible establecer un paralelismo entre la narrativa del cómic y la de los cuentos clásicos de hadas, historias también destinadas a los lectores más jóvenes. Ya en la década de 1970, Bruno Bettelheim se preocupó por investigar los elementos que, más allá de la relación con los padres y cuidadores primarios, contribuyen para que los niños encuentren sentido a su existencia.

El referido autor ubicó a los cuentos de hadas como transmisores fundamentales de la herencia cultural y con un rol destacado en la constitución del aparato psíquico, precisamente por hacer referencia a problemas humanos universales y, especialmente, a aquellos que preocupan durante la infancia.

Aunque resultan evidentes las diferencias entre los dos géneros, sobre todo de época y en el uso de la imagen, hay coincidencias como el tratamiento acertado de temáticas míticas y arquetípicas, y en el papel del héroe en las historias.

Tanto en los cuentos de hadas como en el cómic, los héroes muestran la importancia de asumir conductas éticas, no a través de conceptos abstractos, sino mediante situaciones llenas de sentido para los lectores. De manera clara y divertida, se transmite la certeza de que “el crimen no paga” y la convicción de que los malvados, al final, siempre son derrotados.

Si tomamos en cuenta que los niñas y niños de hoy viven en un mundo mediático, en el cual los superhéroes han saltado de la historieta impresa y copado el mundo de la televisión, el cine y los videojuegos, logrando un inédito alcance y frecuencia, es posible afirmar que los personajes heroicos se han convertido en un “material simbólico” privilegiado en la niñez, e incluso, en la adolescencia. Es seguro que esta intensa interacción continua promoviendo identificaciones, gratificando, proponiendo conductas, planteando interrogantes y revelando temores, es decir, completando todo el universo simbólico de la infancia.

Alejandro Bustos Neira
Alejandro Bustos Neira
Psicólogo y comunicador, director de la revista ¡elé!